Deja atrás 6 años de cautiverio


Bogotá, 2 de Julio.- Con su largo cabello recogido en trenzas y usando un sombrero y chaleco camuflado, la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt llegó la tarde del miércoles a Bogotá, dejando atrás seis años y cinco meses de cautiverio en la selva a manos de las FARC.
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Betancourt fue la primera en asomarse a la escalera del avión presidencial que la condujo desde las selvas del Guaviare (sureste) a la base militar de Catam en Bogotá, tras ser rescatada junto a tres estadounidenses y 11 militares y policías, en una operación militar en la que no se disparó un solo tiro.

Al bajar del avión del brazo del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, la política se confundió en un abrazo con su madre, Yolanda Betancourt, y su esposo Juan Carlos Lecompte.

Detrás de ella bajaron once militares y policías, algunos de los cuales llevaban más de 10 años secuestrados, que primero avanzaron abrazados y luego todos se arrodillaron a rezar.

“La operación fue absolutamente impecable”, contó Betancourt en sus primeras declaraciones públicas, en las que agradeció a Dios y a los soldados.

“Si no hubieran tomado el riesgo que tomaron, nos hubiéramos quedado quién sabe cuántos años más en ese calvario que vivimos”, anotó al agradecer la decisión del presidente Alvaro Uribe y del ministro Santos de realizar el rescate.

También agradeció al ex presidente francés Jacques Chirac, al actual mandatario Nicolas Sarkozy y a los franceses por su apoyo y solidaridad y pidió seguir luchando por la libertad de otros 24 rehenes que continúan en poder de las FARC.

Sobre el operativo, recordó que al amanecer del miércoles sus captores les dijeron que iban a ser llevados en un helicóptero ante un jefe de las FARC, que suponían era Alfonso Cano, máximo líder del grupo rebelde.

De los helicópteros, descendieron varios hombres que hablaban y se comportaban como guerrilleros e incluso algunos vestían camisetas con la figura del Che Guevara.

Betancourt dijo que ni los custodios ni los cautivos sospecharon y que sólo entendieron la situación cuando los dos jefes rebeldes que subieron al helicóptero fueron sometidos y uno de los militares gritó: “somos el Ejército de Colombia, ustedes están libres”.

Muy lucida y dando signos de estar muy informada, Betancourt también habló de política y señaló que la reelección de Uribe, en 2006, fue el mayor golpe para las FARC.

Al mismo tiempo pidió a la dirigencia rebelde que respete la vida de los guerrilleros que los custodiaban y que quedaron en la selva.

“La gente que quedó allá, los guerrilleros que eran nuestros guardias, los dejamos vivos, y Dios quiera que sigan así porque espero que no estén sujetos a ajusticiamiento por parte de las FARC”, dijo Betancourt.

En otro momento, Betancourt interrumpió sus declaraciones y camino hacia su ex compañera de cautiverio Clara Rojas, liberada en enero, con quien fue secuestrada en febrero de 2002 y que durante su cautiverio tuvo un hijo con un guerrillero.

La intervención de la ex candidata presidencial cerró una serie de cortas declaraciones que ofrecieron los 11 militares y policías liberados, en las que de manera unánime agradecieron al gobierno y al mando militar y policial por su rescate.

Mientras Betancourt y los otros ex rehenes eran recibidos en Bogotá, los tres estadounidenses liberados Thomas Howes, Marc Gonsalves y Keith Stansell, partieron en un avión a su país, según dijo Santos.

AFP


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