Preocupa volumen basura electrónica

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Bruselas, 20 de Agosto.- Cada año en Bélgica unos 20 kilos de aparatos eléctricos y electrónicos van a la basura, según un informe publicado por la Federación de Empresas de Gestión Ambiental del país, dato que preocupa a las autoridades de la Unión Europea (UE).

La Agencia del Medio Ambiente de la UE calcula que en menos de 10 años esos desechos formarán una montaña de 40 millones de toneladas métricas en todo el mundo.

Esa basura, formada por objetos como baterías de teléfonos agotadas, pantallas de ordenador, calculadoras, walk-mans y chips de móviles, serían suficientes para llenar una fila de camiones que podría dar la vuelta a la mitad de la circunferencia de la Tierra.

Según la agencia, el volumen de basura electrónica está creciendo tres veces más rápido que otras formas de basura en el mundo, ante la velocidad con que las novedades tecnológicas se van alternando en el mercado, y constituye un nuevo problema ecológico para los países desarrollados.

La Federación belga advierte que, apenas en el país, cerca de 12 kilos acaban mezclados a la basura común o muchas veces son transportados ilegalmente a países en vías de desarrollo.

Pequeños aparatos como rasuradoras eléctricas, calculadoras y teléfonos celulares son con mucha frecuencia encontrados en medio a la basura belga.

Los objetos más voluminosos, como televisores y lavadoras de ropa, suelen ser entregados a los proveedores y hacen parte del 35 por ciento de esos aparatos que son reciclados en Bélgica, el mismo porcentaje que en el conjunto de la Unión Europea.

Entre la basura electrónica producida por los 27 países del bloque, un 50 por ciento va a parar en los vertederos y otro 18 por ciento es incinerado, sin tener en cuenta las consecuencias medioambientales.

En un intento por atajar el problema, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo lleva a cabo una campaña para que la UE implemente medidas legales que impulsen el reciclaje.

“Los fabricantes se verían obligados a rediseñar sus productos para que sean menos contaminantes cuando se vuelvan basura y para que puedan ser más fácilmente reciclados y se puedan recuperar mejor los materiales valiosos”, dijo la diputada Caroline Jackson, miembro de esa comisión.

De momento, la UE apenas prohíbe que los productos eléctricos y electrónicos fabricados en su territorio lleven determinadas substancias tóxicas, como plomo o mercurio.
Notimex


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