Cae dueño por vender huevos de tortuga
Ciudad de México, 12 de Enero.- Inspectores de la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Jalisco, y elementos de la Procuraduría General de la República (PGR), detuvieron al propietario de un restaurante de pescados y mariscos ubicado en el municipio de Zapopan, por estar ofertando entre su menú huevos de tortuga marina de la especie golfina, que está en peligro de extinción.
El Subdelegado de Recursos Naturales de la Profepa en Jalisco, Gustavo Bonilla Barragán, explicó que luego de recibir una denuncia ciudadana relacionada con el comercio de huevos de tortugas que se registraba en el restaurante “El Langostino Sonriente”, se montó un operativo que permitió comprobar el ilícito, por lo que los elementos de la PGR procedieron a detener al propietario del establecimiento, Ricardo Arturo Galindo Velasco, y ponerlo a disposición del Agente del Ministerio Público federal.
El restaurante donde se comercializaba huevos de quelonio marino, se localiza sobre la calle de Copérnico, la Colonia Las Arboledas, en el municipio de Zapopan, Jalisco. En el operativo, los inspectores de la Profepa no localizaron ningún indicio de que también se vendieran otros productos o subproductos de especies marinas.
Conforme a lo establecido en el Artículo 420 del Código Penal Federal, quienes ilícitamente capturen, dañen o priven de la vida a algún ejemplar de tortuga o mamífero marino, o recolecten o almacenen de cualquier forma sus productos o subproductos, se les impondrá pena de uno a nueve años de prisión y multa de 300 a 3 mil días de salario mínimo.
Bonilla Barragán precisó que todas las especies de quelonios marinos se encuentran en veda permanente desde el 29 de mayo de 1990. Además, están clasificadas en la categoría de “en peligro de extinción” en la NOM-059-SEMARNAT-2001, y su extracción irracional, destrucción de su hábitat, saqueo de nidos y ejemplares de esta especie, disminuyen de manera alarmante la estructura de sus poblaciones, poniéndolas en riesgo de desaparición, por lo que cualquier actividad que tenga como resultado su deterioro, por mínimo que sea, influye de manera directa en este proceso.
Por Rosalba Amezcua, reportera












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