Deberán inmigrantes firmar contrato para ser ciudadanos franceses
Madrid, 09 de Febrero.- El gobierno de Francia quiere obligar a los inmigrantes que quieran ser ciudadanos franceses a firmar un contrato de deberes y derechos, como conocer la lengua o acatar las leyes de la República, destacó hoy diario El País.
El rotativo español señaló que la iniciativa es parte de un conjunto de medidas para “cultivar el orgullo de ser francés”.
Subrayó que tras cuatro meses de debatir encendidamente sobre en qué consiste la esencia de lo francés, el primer ministro François Fillon cerró la primera etapa de la cuestión al anunciar una serie de medidas en pro de reforzar la identidad nacional.
Propuestas por diferentes ministros, van desde propiciar el canto de La Marsellesa en el colegio a reforzar la autoridad del maestro u obligar a firmar un contrato de deberes y derechos para los nuevos franceses.
El presidente de la República, Nicolas Sarkozy, hablará del polémico asunto hasta el mes de abril, tras las elecciones regionales de marzo.
El debate sobre la identidad nacional, que arrancó el 25 de octubre con la puesta en marcha de la página web y reuniones y charlas en las prefecturas, se convirtió pronto en un problema para Sarkozy, con un temible efecto bumerang de la iniciativa, sostuvo El País.
Pronto empezaron a surgir voces críticas que denunciaban que la propuesta había sido mal organizada, mal planteada y peor llevada a cabo, y que acabaría arrastrando el debate a una mera bronca racista.
De hecho, buena parte de los comentarios vertidos en internet fueron borrados precisamente por incluir insultos racistas. Poco a poco el debate sobre lo francés se redujo a cuestionar el papel de la inmigración.
El País refirió que a esto también contribuyó el mismo presidente de la República, que en una tribuna publicada en el periódico Le Monde en diciembre centró la cuestión de la identidad nacional en el papel del islam en Francia.
Sin duda, agregó, el hecho de que Suiza votara en esas fechas contra la construcción de minaretes en las mezquitas contribuyó a polarizar aún más el debate.
Hubo, además, excesos verbales por parte de algunos miembros del gobierno, tachados de racistas, que acabaron por avinagrar un debate explosivo que, a juicio de muchos, ha sido ahora desactivado en parte por Fillon, a menos de un mes de las elecciones de marzo.
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